4 formas de chantaje moral

4 formas de chantaje moral

El chantaje moral es un arma utilizada por muchas personas para empujar a otro individuo a comportarse de cierta manera. Sin embargo, cuando uno es víctima de un chantaje moral, la situación se vuelve todo menos color de rosa. Lo primero que debemos hacer es darnos cuenta de ello, para poder defendernos de esta nube negra que intenta impedirnos realizar nuestros sueños y deseos.

El chantaje moral es una de las formas de sabotaje más comunes, utilizada más o menos voluntariamente por personas que mantendrán. También porque un completo extraño no tendría armas moralmente útiles contra nosotros, pero están en posesión de aquellos que nos aman o simplemente están cerca de nosotros.

¿Qué es el chantaje moral?

En la práctica es una forma de manipulación que nos lleva a actuar en contra de nuestra voluntad. Quien usa esta arma contra nosotros nos empuja a seguir sus deseos en lugar de los nuestros. Es algo que entorpece mucho nuestra libertad. El ejemplo clásico de chantaje moral que se puede encontrar en la familia es el padre que le dice a su hijo: “si no sigues este curso, te quitaré la ayuda económica”. El padre puede estar actuando de buena fe, pensando que está haciendo lo mejor para el niño. Pero no se da cuenta de que esto le priva de la mayor libertad de todas: la elección. El hijo, obviamente, puede rebelarse, pero muchos no desean traicionar las expectativas y se encuentran persiguiendo el sueño de otra persona.

Las cuatro formas de chantaje moral

Según Susan Foeward, como se evidencia en su libro Emotional Blackmail, hay cuatro formas diferentes de chantaje moral, incluso si cada una de ellas tiene muchos matices y puede conducir fácilmente a otra. Veamos cuáles son los cuatro tipos de «chantajistas».

El punitivo es el chantajista por excelencia, el que se muestra sin rodeos exactamente como es. Nos dice que si no estamos dispuestos a hacer lo que dice, enfrentaremos graves consecuencias. ¿Ejemplo? “Si quieres volver a ver a tus amigos, te dejo”.

El autocastigo siempre nos chantajea de forma muy explícita pero amenaza con lastimarse a sí mismo si hacemos una determinada cosa. Ej: si me dejas, podría hacer cualquier locura. Intenta convencernos de que no hagamos algo (o lo hagamos), jugando con el cariño que sentimos hacia él / ella. Evidentemente, en la gran mayoría de los casos no es un comportamiento intencionado, creen que tienen razón.

Luego está la víctima, lo que nos hace notar cómo la elección que hemos tomado es egoísta, insensible, de cómo va a causar dolor a todos. Apela a nuestro cariño para cambiar nuestro camino, para aniquilar un deseo, solo porque no es lo que ellos quieren.

Finalmente está el seductor, el que nos ofrece mar y montaña siempre que hagamos lo que él quiera. Dejándonos entender que las cosas continuarán hasta que decidamos cambiar de dirección.

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